viernes, 31 de octubre de 2008

EL MILAGRO DEL AMOR Y EL DOLOR DEL EGOÍSMO


Un sabio amigo me hizo recordar que de hace mucho no escribía mis garabatos y los publicaba en mi blog. Deje de creer en mi o simplemente dirigí todo ello a una sola persona? Es una mezcla de ambos, deje de creer que podía ser capaz de expresar en algunas líneas, ya que para muchos no tienen sentido alguno o no tengo talento para ello. Así como también, lo último escrito iba dirigido para Rodrigo sin contar con el Neruda que compré en Valparaíso, en donde le escribía a mi pareja todo y cada uno de los sentimientos que me acompañaban mientras andaba recorriendo las calles de ese lugar y de Viña.
He dirigido casi toda mi energía a este amor que ha sido muy difícil de comprender y de aceptar para algunos, pero muy profundo para nosotros, ha sido de tal fuerza que hasta contra todo pronostico médico y brujeril concebí el milagro que llevo en el vientre. Nicolás o Agustina, uno de ellos esta creciendo maravillosamente en mi interior y que ha sido mi fragilidad y fortaleza en éste casi mes y medio de conocimiento de su existencia, que llegó por magia, azar, irresponsabilidad o designio de Dios. Este amor ha sido a toda prueba y se ha traducido en la espera de la llegada de este bebé y del cambio de domicilio de mi pareja, el abandono de su vida y el retorno a ella por infortunio laboral. Hemos jugado y perseguido al otro en todos los momentos que nos ha sido posible, peleando con la maldita distancia y las ganas de despertar juntos y de estar al lado el uno del otro sin tener que retornar a ningún lugar por separado.
Lo paradójico de mi maternidad es que lloré con amargura en algún minuto lo que un médico, una matrona y una brujita me habían sentenciado como dificultad para concebir, de pronto me encontré llorando la sorpresa de haber concebido tan prematuramente, paradoja espantosa, pero así fue. Después de haber pensado que me iba a costar abrazar la maternidad, en un instante y momento inesperado la abrazaba sin felicidad ni energía, pero con el correr de los días y del apoyo incondicional de mi pareja hicieron de este momento amargo y solitario en una maravilla y de pronto con el instinto propio de madre comenzó mi enamoramiento por aquella personita que habita mi vientre. Un amor único, increíblemente profundo, intenso e interminable.
Así comprendí que si hay un milagro que une personas, rabias, enojos, traiciones, mentiras, envidias, en fin ruindad en general, es la espera y la llegada de un bebé, lo cura todo. Pero así también existen aquellas personas que se convierten en verdaderos verdugos y dolorosos perseguidores en tu espera y del amor que sientes por tu pareja, que producen profundas penas, dolores y angustias, pero que al final de este camino sabes que allí estarán hechizados por la magia y pureza que trae la llegada de ese pequeño ser. Espero con fe que así sea, porque me cansa el dolor causado por mi madre y mis cercanos, que por segunda vez me abandonan en un momento en que se les necesita tanto y en el que requiero de su apoyo, pero lo único que son capaces de entregar es amargura y llanto. Sin el amor de Rodrigo esta tarea sería muy difícil para mí y complicada de terminar completamente cuerda hasta el final.
Dios solo espero que me des toda las fuerzas necesaria para terminar esta hermosa tarea y abrazar a mi bebé con fuerza y convicción al final del camino, rogandote que además no se cumplan los propósitos de los perseguidores de este amor!