
Después de días estresantes y muy fatigadores, después de la desesperación y el miedo me quedé mirando el cielo buscando las respuestas de tanto desequilibrio y le solicité a mi querido Jefe (Jesús), que me enviará una luz, una señal y sin imaginármelo la recibí. Una vez más encontré una respuesta directa y sin rodeos al caminar entre los abuelos de mi voluntariado, entre sus cariños, sus tallas, sus nostalgias y sus alegrías, y recordé que nada hay como la sonrisa de alguien que la vida ha golpeado duramente; nada se compara con el ¡gracias! por visitarlo y por abrazarlo, por regalarle un beso, un rato de tu tiempo para oírlos, por sacarlos a tomar el sol un momento y como olvidar la sensación de que todo lo que le entregas es muy importante para ellos. En ese instante mis penas se fueron, mis energías se recargaron y me dieron ganas de luchar y de avanzar, porque puede ser que todo esté mal, que el mundo se esté cayendo a pedazos, pero el cariño inmenso que recibes por parte de todos ellos, el reconocimiento y la esperanza de que regreses me levantan por encima de mis problemas que al compararlos con los míos no son más que tonteras que tienen solución y que no son tan inmensos ni tan dolorosos como los veía al principio.
EL MUNDO GIRA Y ES PORQUE TU LO HACES GIRAR… LOS SUEÑOS SE REALIZAN Y ES PORQUE TU FE LOS MATERIALIZA… LOS IDEALES SE IMPONEN Y TOMAN VIDA PORQUE TU FUERZA LOS IMPULSA A LA REALIDAD… NADA HAY MAS MARAVILLOSO QUE ENCONTRAR Y RECONOCER LA ESENCIA QUE HACE QUE SEAS TU Y NO OTRO… NADA HAY COMO SOÑAR DESPIERTO… NADA HAY COMO CREER EN IMPOSIBLES… NADA HAY COMO DESPERTAR EL VOLCÁN QUE LLEVAS DENTRO… NADA HAY COMO DESPERTAR LA INMENSA PASIÓN POR LA VIDA, POR TI, POR TU VOCACIÓN, POR EL AMOR Y POR SERVIR… Y CADA VEZ MÁS CREO Y CON MÁS FUERZA QUE “NADA HAY MÁS PERFECTO QUE EL AMOR” 1 CORINTIOS 13, 4-7