sábado, 16 de febrero de 2008

GAVIOTA


Inmensidad es lo que te describe, sutileza, delicadeza, libertad. Fuiste mi fuerza y mi alegría, inspirador de un intenso amor que era desproporcionalmente más grande que mi naturaleza pequeña. En tus brazos me sentí mar sensual, tranquilo, profundo, hambriento de ti. Constelación única y maravillosa fue tu presencia en mi existencia gris de aquellos días.
Nada había como tus deliciosas caricias y tus desesperadamente anhelados besos que eran todo mi universo cuando en frente te tenía. Poseedor de una simpática capacidad para enmudecerme o para turbar mi tranquilidad hasta hacerme tartamudear.
Amor, amor, amor, era lo que tu nombre significaba para mi. Eras perfecto en todas tus formas, eras la representación real del príncipe azul que tanto esperaba, eras magia humanizada, eras luz, energía y proyectos, contigo el mundo era manejable y hasta las peores atrocidades me parecían inofensivas.
Perfecto eras, perfecto, amor eras, amor te llamabas. Tus pasos en la playa a mi lado indeleble permanecen en mi mente y en los mas bellos recuerdos. Tus pasos a mi lado marcados están, allí siguen. Como alguna vez dijiste todo sigue y la playa sigue, sí, todo continúa en un plano lejano al nuestro, aún allí reinas los cielos como una gaviota que va y regresa, pero no se aleja del mar. Así te recuerdo como la gaviota que regresa al mar, por siempre y para siempre. Así somos tu y yo, tu eres la gaviota que regresa al mar, sí, mar me siento, mar soy.
Aún cuando quebraste el infinito amor que sentí por ti, aún así, fuiste perfecto, pese a que ya no lo eres mas, pese a que ahora eres imperfecto, humano y real, te amé y con todas mis fuerzas y mis ganas. Nunca creí que se pudiese amar tanto, nunca pensé amarte tanto. Aún hoy tus recuerdos inspiran mi alma, por lo que fuiste, por lo que creaste, por tu magia, por tu inmensidad gaviota.

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