lunes, 14 de enero de 2008

UNA SONRISA DELIRANTE

Es increíble que un simple gesto pueda transmitir tanto o producir una sensación tan profunda y placentera que pareciese que el tiempo se detuvó en ese mismo instante.
Lo mas divertido de todo, es que no te habías detenido a mirarlo, no llamaba tu atención, lo cierto es que de verdad que ni siquiera lo habías saludado antes, pero por educación y por cortesía le saludaste ese día y a cambio te entregó una sonrisa amplia, cálida y serena que hizo que saltara el corazón a mil de un lado a otro casi saliéndose de su lugar y que las maripositas del estomago revolotearan alegre y alborotadamente en su interior. Se podría decir que fue uno de esos momentos mágicos que se dan en una sola oportunidad, son irrepetibles y hechiceros, porque quedan perpetuados para siempre en la memoria y en el alma.
Tengo la leve sospecha que no fue su intención, que fue inconsciente, tal vez nunca sabrá lo lindo que se sintió en mi interior con ese mínimo gesto, quizás no sabrá que fue uno de los gestos mas exquisitos que he visto en el último tiempo y de todos los que he vivido, puesto que fue muy especial, por su procedencia, por las circunstancias, por la espontaneidad y por el lugar. Una sonrisa hechicera y delirante, por lo que puedo declarar abiertamente que ha sido un gran regalo, inconsciente, pero refrescante en días tan turbulentos en mi exterior.

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